martes, 21 de mayo de 2013

Instructivo para el duelo


Siente las flores. Siente
Come mi piel. Come
Danza de pie. Danza
Siente las flores desprender sus humos alucinógenos. Siente.
Come mi piel cuando su aroma embriague tus poros uno a uno hasta matarte. Come
Danza de pie hasta que las piedras sangren tus plantas y hayas caído desnudo sobre el pavimento. Danza.
Siente. Come. Danza.
Siente. Come. Danza.

Rompe la fotografía. Rompe
Salta hasta las cuevas. Salta
Corre pie juntillas. Corre
Rompe la fotografía de esquina a esquina hasta que mi rostro desaparezca entre tus dedos. Rompe
Salta hasta las cuevas infernales de mi espíritu y degollame de una vez y para siempre. Salta
Corre pie juntillas hasta las praderas de su cuerpo y huye.
Rompe. Salta. Corre
Rompe. Salta. Corre
-No olvides huir-

Eres libre. Eres
Se libre. Eres libre. Eres
Se. Eres

-No olvides huir-

-Fa-

miércoles, 8 de mayo de 2013

Cuando respiras


Iniciaré la noche con una simple pero firme declaración. Te Amo; con mayúscula. Cuando caminas. Te Amo cuando caminas, levantas los hombros con un aire de desdén, y Amo tus hombros. Cuando hablas. Te Amo cuando hablas y también cuando no hablas, tu voz y tu silencio riman con un cinismo roído y Amo tu cinismo. Cuando fumas. Te Amo cuando fumas, entrecierras tus ojos hasta juntar tus pestañas en un acto bélico pero sutil. Amo tus ojos, y tu sutileza, pero más tus ojos; cuando me miras. Te Amo cuando me miras, y cuando no me miras Te Amo, porque te imagino mirándome y Amo mi imaginación cuando se trata de ti. Te Amo esta noche y cualquiera aquí y en donde sea, Te Amo; con mayúscula. Cuando ríes, Te Amo cuando ríes, elevas las comisuras de tus labios a un tiempo que el reloj no percibe, Amo tus comisuras y Amo tu reloj; el que nunca usas y Amo que no lo uses. Te Amo cuando bromeas, con un humor tan ácido que perforaría una banqueta, Amo tu ácido, y tu banqueta, cualquiera por la que pases por que significa que la caminaste y ¿recuerdas que Te Amo cuando caminas? Te Amo cuando caminas. Te Amo, y creo que aún más Te Amo cuando dudas. Dudas con certeza, Amo tu certeza y también tu incertidumbre cuando dudas y Te Amo. Te Amo cuando erras, te equivocas tan a la tuya que Te Amo cuando erras. Te Amo hoy, esta noche de declaraciones que se convierte en mañana y al percibirlo se vuelve a llamar hoy, Te Amo hoy. Te Amo cuando hablas, cuando fumas y cuando ríes, Te Amo también cuando caminas y cuando me miras, y cuando no me miras, Te Amo. Pero eso si te digo, no hay ningún momento en que Te Ame más, no hay, que cuando respiras.
Te Amo cuando respiras.
-Fa-


martes, 30 de abril de 2013

Room Fifty Four


Respira. ¿Lo sientes? aire; fresco, dulce, asfixiante. Guárdalo, te hará falta. Despídete, lo extrañarás. Camina. Camina. Corre. Huye. Tus piernas, fragilidad, te desvaneces. Abre los ojos, ¡ábrelos! ¡Cobarde! Toda tu vida, toda tu vida. ¿Lágrimas? ¡Queman! ¿Sueño? NO, Recuerdos, memorias, ¿acaso…? No vale la pena. Olvídalo. Olvida. Resiste gallina ¡ten cojones! Por una vez, la última. Grita, grita… ¡grita con un demonio! ¡Grita! Detente. Silencio, vacío. Espera. Un ruido. Identifica. Repica, repica, repica, pica y repica. ¿La puerta? No te acerques. ¿La puerta? Silencio. Un ruido… Golpeteo, golpeteo, golpeteo. ¡Tu pecho! Ritmo. PUM, PUM. Tu pecho: el corazón. ¿Miedo? buscar, bolsillo…navaja. Reflejo… tu rostro. ¡Qué vergüenza! Navaja. ¡Clávala! ¿Sientes? rojo, rojo, rojo, rojo, rojo, rojo, rojo, rojo, rojo.

Es el fin.

-Fa-

viernes, 19 de abril de 2013

SINAPSIS Y GALAXIA



Sus pies se detuvieron en seco cuando a su cabeza vino la esencia real del tiempo transcurrido. Le había parecido tan poco y resultaba ser en verdad un muchero. Se sentó a la sombra de un gran árbol, dobló sus piernas y llevó su frente a sus rodillas, la suave brisa de la reflexión la enburbujó. La conciencia del tiempo le había abierto una senda muy ancha de introspección y le había vaciado en la cabeza un canasto lleno de preguntas que había ella ocultado de su lógica por tantas y tantas hojas del calendario… ¿Le extrañaba aún o era ya una costumbre el sentir un agujero en el pecho? ¿Sus huellas y las de él  seguían empatando una sobre la otra por el mismo camino de arena? O acaso ¿se habían separado sin que diera cuenta de ello?  Levantó su rostro sin abrir los ojos y respiro un aire tan infinitamente púrpura que sus pulmones al exhalar se convirtieron en mariposas… mariposas que salieron en señal de libertad poco a poco por su boca. No tenía más miedo. Miró fijamente el horizonte y encendió un cigarrillo de gamuza. – ¡Qué raro!, podría jurar haber comprado melancolía pero estos sin duda eran cigarrillos sabor nostalgia, EN FIN.- el humo ascendía a su cerebro en remolinos de sinapsis simples y perfectas. Las respuestas a sus preguntas abundaban de tal manera que no tuvieron más lugar dentro de su cráneo y emigraron por el cuero cabelludo, recorrieron sus rizos pintándolos color galaxia mientras conectaban con las raíces de aquel sabio árbol que la resguardaba…poco a poco se llenó la corteza de brillo y luces neón, las ramas se tiñeron de arcoíris y las hojas se cristalizaban a la par de las lágrimas que recorrían sus mejillas hasta estacionarse en las comisuras de la más libre, franca y sensata sonrisa.

 -Fa-

jueves, 4 de abril de 2013

Creer


Con mis manos poder tocarla y saber que existe.
Credibilidad es una palabra fuerte; la gente la pronuncia como quien pronuncia su propio nombre, y mire que eso ya es una declaración peligrosa.
“Yo creo” ¡es bárbaro! pero es peor cuando le sigue un “porque lo he visto”. No se cree cuando se comprueba  y uno ha parado de creer cuando  deja de tener la necesidad. Creer es un mecanismo de defensa.
Yo creo en ti.
Creer es un acto de fe que se acaba cuando nos damos un tumbo al suelo y empezamos a Conocer.

-Fa-

domingo, 24 de marzo de 2013

Monólogo previo


Tuve una larga conversación conmigo misma, no de esas en la que uno se sienta, prende un cigarro y hasta cruza la pata para verse elegante. Más bien fue una conversación de sesiones, sesiones  de segundos, minutos, a veces horas. Tampoco es que fueran tan profundas pero me hacían llorar y a veces reír, unas que otras acababa yo retorciéndome con mi almohada y sonriendo inevitablemente.  No sé si le ha pasado, son esas cosas que a uno le cuesta explicar, y es que durante estas sesiones, a mí se me perdían el tiempo y el espacio, me transportaba automáticamente a un mundo en el que mis entrañas me manejaban como si fuese yo un carruaje, en los mejores casos lo conducían mariposa pero no puedo negar que muchas veces fueron murciélagos y cucarachas. Bueno y a todo esto, lo que yo conversaba conmigo era, bueno pues… si, el tema básicamente era usted. He dado muchas vueltas en realidad no sé por qué tanto preámbulo pues ya he terminado las sesiones y he llegado a una conclusión. Dudo un poco en compartirla, pues sabe usted que la gente dice que yo estoy loca y no quiero que juzgue mis hallazgos a partir de semejantes declaraciones. ¿Sabe? Cuando me mira de esa forma comienzo a perder el miedo, pienso que he hecho un contrato con mis pupilas, y con mis manos, y con, pues si he hecho un contrato con mi alma. Le ruego no se espante no es nada del demonio, es solo una declaración literaria, bueno esto no…. lo que en realidad quiero decirle, porque a fin de cuentas yo ¿qué tendría que estarle contando de mis pactos con mi cuerpo?, seguro ya le aburrí, perdone por favor, pero es que no puedo más yo contener este sentir, le suplico sea paciente, usted conoce mis debilidades y si me diese la espalda… Esta tarde lo he decidido, en realidad lo supe desde que me encontré entre sus brazos la primera vez, no me malinterprete, esto no es algo meramente físico pero me pareció lindo decirlo así. ¿Recuerda aquel día? Justo ayer lo estaba recordando y bueno, disculpe el atrevimiento, creo que es mejor dejarlo así, por el bien de los dos. Que tenga buena noche. Bueno, espere un momento, no quiero ser brusca, por favor perdóneme…..Yo le amo.
-Fa-

jueves, 21 de marzo de 2013

Mortal succión


Entraba el sol por la ventana, el toquido repicante de la puerta avisando la entrada permitida o no de la enfermera. - Buenos días Sr.- bajo las sábanas descansaba el apenas palpitante cuerpo de un hombre, no sabría reconocer su edad pero pisaba el séptimo piso de su vida, rozando el octavo quizás. En cuanto abrió los ojos lagañosos refunfuñaba sin sentido y tocía de un modo preocupante. La enfermera pasó su mano por la arrugada frente y lo sentó sobre la cama. Sobre sus piernas colocaba una charola con el desayuno, misma rutina: un plato con avena, puré de frutas y un cóctel amplio de pastillitas de todos colores, tamaños y procedencias. Su gesto helaba mis huesos a pesar de que sabía que era mi trabajo, sentía una profunda melancolía llenar sus ojos y recorrer su rostro hasta sus labios. La enfermera se sienta junto a él y comienza a hablarle, no escucho solo veo sus labios moverse con ternura. Lo levantaba poco a poco de la cama hasta acercarle su moderna andadera y ponerlo de pie, el daba 5 pasos hacia el baño. De pronto volví a escuchar a través de la puerta, la regadera. Sale ya vestido con un pantalón de resorte y una camisa manga corta. Sentía que me miraba, sabía que me miraba, no me gustaba ya mi trabajo. Se sentaba junto a la ventana y ella le acercaba el tablero de ajedrez. Unas cuantas jugadas mediocres y él se desesperaba, no recordaba. Comenzaba a llorar en silencio mirando hacia la ventana, una vez más yo no le escuchaba. Ella acariciaba sus manos y conversaba. Volví a escuchar. Él le contaba cosas de su pasado, cosas que entre sus arrugas se escondían pero que él no recordaba del todo, casi todo lo había olvidado. Debía cumplir mi tarea esa misma noche, - Se encuentra solo, que más da-pensaba yo. Pero cada día que pasaba me sorprendía más la soledad de aquel hombre. Evitaba recordar sus gestos de amargura, sus intentos retorcidos por traer a su mente viejas memorias. Cada día olvidaba algo más. Llevaba yo meses observándolo, no suelo hacer eso, yo sólo ocurro, no espero, pero él era diferente, era triste. “¿cómo los hombres desprecian el camino recorrido, como llevan a sus propios padres al aislamiento de una cama o un cuarto vacíos, por que los hombres se dejan hundir en la enfermedad, por que debían dejar de pensar y de esforzar sus cerebros y sus cuerpos hasta irlos dejando como telas de seda? “ Aquella noche no pude más, decidí hacerlo mientras dormía, no quería verlo sufrir. Me abalancé sobre su cuerpo con una gracia inigualable, acaricié su rostro y succioné su alma para siempre.
-Fa-